martes, 2 de febrero de 2010

... En las horas que faltan para un examen.

Y por supuesto también contar las hojas que me faltan para terminarme el libro.
O pensar en qué haré cuando salga del examen, ni mucho menos, la de mojitos que me beberé este finde.
O en el viaje que quiero hacer al fin del mundo cuando terminen los exámenes.
O en lo maravilloso que sería ese viaje si me tocase justo antes de irme la lotería.

¿Ves por qué no se puede? ¡Ni siquiera juego a la lotería!

lunes, 1 de febrero de 2010

... En las Expectativas.

¿Por qué? Porque todos nos las hacemos. Generalmente los optimistas como yo buenas, lo que supone una gran bajada a una escasa subida. Pero no importa, los optimistas no aprendemos, mi amigo Joey y yo somos el vivo ejemplo. Somos exigentes con nosotros mismos y esperamos siempre un mínimo de los demás, lo que se traduce en múltiples decepciones. Porque asumámoslo, nunca nadie estará al nivel que queremos que esté, quizás ni siquiera nosotros mismos. ¿Eso quiere decir que nunca nadie será capaz de satisfacer nuestras expectativas de las relaciones interpersonales? No, es simplemente que no las disfrutaremos hasta asimilar que son imperfectas por naturaleza.

viernes, 29 de enero de 2010

... En las pelis americanas sobre universitarios.

Es increíble, todo el día de fiesta y guarreando como locos.
Siempre hay un momento de la peli en el que sale el único que parece coherente y dice eso de: "no podemos ir, tenemos que estudiar para los exámenes." Y siempre dura la intención el mismo tiempo que la frase.
Luego está el tema del desenlace, que suele ser un híbrido realidad-ciencia ficción. ¿Que por qué lo digo? Por que parte de la realidad de que acaban estudiándoselo todo el día antes, la parte de ficción es cuando van al panel de las notas al día siguiente (aquí los funcionarios no trabajan tanto y los que lo hacen, no tienen fama de aprobar fácilmente) y el punto más importante: todos y todas han sacado de notable para arriba y se van a casa de papá y mamá a pasar el verano en familia (aquí aprobamos por los pelos y ya nos merecemos una nueva juerga).

Conclusión: No, si nos va a venir bien y todo eso de que con el plan Bolonia nos asemejemos al sistema universitario americano....