
Año 2010
El viaje a Londres...
Me rompió el corazón. Si había esperanza de algo, el viaje la hizo trizas. Pasamos medio viaje prácticamente como líneas paralelas. Si no llegamos a ir de la mano nadie sabe que somos pareja. Nada de mimos, todo frío. Vimos muchas cosas, y estuvimos entretenidos, pero no sé...
Cuando empezamos y durante el primer año y medio éramos lo osos amorosos. A mí no es que me guste estar 24 al día con mi pareja, pero el rato que estoy he de reconocer que soy una mimosa.
A mitad del viaje tuvimos una pelea en la que llegamos a dejar la relación, aunque lo hablamos y lo arreglamos a la mañana siguiente. Quiera que no, el hablar las cosas y pasar por aquello hizo que los últimos días del viaje los pasásemos mucho más unidos, pero esto me hizo llegar a otra reflexión: durante estos últimos meses, cada vez que hemos tenido una etapa buena es porque justo antes hemos tenido una bronca enorme de casi dejarlo.
Cuando volvimos, tuvimos unos días bastante extraños. Finalmente el domingo lo dejamos. Creo que es la decisión más difícil que he tomado en mi vida.
¿Y Jaime?
Bueno, la verdad es que gustarme me gusta, pero no quiero estar con nadie ahora mismo, no descarto verle, pero tampoco llevo ninguna pretensión.
Y mientras, cada vez que veo a Enrique se encoge el alma y sólo desearía que las cosas volviesen a ser como al principio. Pero bueno, a lo hecho pecho, ya he pasado lo más difícil, ahora he de luchar por seguir adelante.
Creo que lo único que tengo claro ahora mismo es que necesito tiempo para mí, para hablar todas las noche con el piercing de mi ombligo y decirle que todo saldrá bien, que algún día me volveré a sentirme completa y feliz.